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“¡Roleros del mundo, únanse a jugar rol como nunca lo habían experimentado! ¡Jugadores de tablero del mundo, únanse a jugar un juego como ningún otro!”
Se me ocurre esas tuvieron que haber sido la consignas que los muchachos de Fantasy Flight Games (Padres de Arkham Horror, Descent: Journeys in the Dark, entre otros grandes) tuvieron en mente al trabajar junto a la famosísima empresa británica Games Workshop (creadores y omnipotentes dueños de la línea de miniaturas de Warhammer 40,000) en la creación de uno de los juegos más conocidos y vendidos en el mundo del hobby.
Estoy hablando sin lugar a dudas de Talismán, un juego que puede resumirse muy simplemente como un juego de rol llevado a un pedazo de cartón con figuras, dados y una delirante cantidad de cartas de monstruos, artefactos mágicos, y aventuras desafiantes y peligrosas.
Ahora, no es mi intención comparar los juegos de rol con un juego de tablero. Eso sería injusto para ambas actividades; Para los juegos de rol, sería impropia la comparación, pues éstos tienen una ventaja respecto de los juegos de tablero y prácticamente sobre cualquier otra especie de juegos, cual es la posibilidad de vivir diferentes e infinitas aventuras, y conocer distintos lugares y situaciones que un juego de consola, de computador o de tablero ni siquiera consideran. Punto a favor de los juegos de rol, pero aún quedan más rounds en la pelea.
Por otra parte, la comparación sería injusta para Talismán y otros juegos de tablero similares pues sin entrar de lleno en lo que es la dinámica y versatilidad de un juego de rol, este juego logra a pesar de sus limites crear un ambiente de tensión y profundidad evidente, en parte gracias al precioso arte que importa el tablero, las cartas, las figuras y hasta los dados (Que son propios del juego, con sus propios diseños y colores y no unos simples dados de seis caras) y en parte a causa de la elegancia y simpleza con la que se ejecutan y desenvuelven las fases de cada turno, desde la manera de moverse, pasando por la posibilidad de explorar los entornos a los que entran los jugadores en cada casilla del tablero y enfrentarse a terribles monstruos o encontrar tesoros místicos o utilizar la multiplicidad de habilidades propias de cada criatura que los personajes encarnan en cada juego, llegando hasta un sistema de combate que exige esfuerzo y sagacidad y coraje, y que premia la preocupación con la que los jugadores van creando a sus personajes. El elemento visual, como siempre he dicho es algo sumamente importante a la hora de decidir que comprar, que jugar y por que jugarlo o comprarlo. Los juegos de rol no poseen esa faceta y no es suficiente apelar para ello al arte y/o a las ilustraciones de los manuales, por muy excelentes que sean (Que lo son, en la mayoría de los casos).
Los juegos de tablero devuelven un gancho izquierdo a los juegos de rol (Siguiendo la metáfora), y tómese en cuenta que no he dicho nada respecto de las mas de tres expansiones actualmente disponibles para Talismán; Todo juego debe tener su as bajo la túnica.
Además, ser “rolero” no excluye la posibilidad de que Talismán resulte ser una gran experiencia, rica en contenido y gran fuente de inspiración para crónicas y aventuras de juegos de rol. Al mismo tiempo, nadie dice que un jugador de tablero no termine cayendo en las seductoras garras de los juegos de rol. Y es que ese es el poder de Talismán: Convertir jugadores de una sola categoría en jugadores más abiertos a las posibilidades de otros tipos de juegos.
Pero insisto con toda vehemencia que comparar ambos tipos de pasatiempos es innecesario y es malo para ambas comunidades. Diremos que el enfrentamiento termina en empate.
Volviendo a lo que concierne al juego mismo, Talismán cumple con muchísimas exigencias que son comunes en cada jugador principiante o experimentado en los juegos de tablero: Es bueno hasta la saciedad, es hermoso y elegante en su presentación, las piezas y la caja son de la mejor calidad (Como es esperable de los productos de FFG), no es tan caro para desencantar a un comprador interesado ni tan barato para pensar que es un juego mediocre, y lo más importante de todo es que es entretenido. Los únicos “peros” que se repiten en los foros y opiniones de fanáticos son, a saber: Cada partida puede durar muchas horas, lo que termina aburriendo a algunos jugadores y obligando a los fanáticos a morderse la lengua a la hora de proponer un juego de talismán; El azar en las tiradas de dados es demasiado grande y juega un papel demasiado trascendental; Y otros dicen que la meta del juego no es congruente con el contenido temático del juego y con el desarrollo de la historia (Admito que “recuperar la Corona de Mando y eliminar a los otros jugadores desde la cima en la que se encuentra dicho artefacto, usando rayos y relámpagos” suena un tanto aburrido y carente de imaginación, en mi opinión personal).
Todas estas críticas (Que yo también comparto, aún al pensar que Talismán es un juego extraordinario) pueden ser descartadas fácilmente al aclarar el siguiente punto respecto de Talismán: Es un juego de rol jugado en un tablero y a pesar de eso, sigue siendo más corto y muchísimo menos azaroso que una partida de rol de papel y lápiz con los amigos. Y si las quejas persisten, todo puede ser resuelto con la introducción de unas bien colocadas reglas de la casa. Recordemos que lo que dice el Narrador o Master (O el dueño del juego en este caso) prima sobre las reglas del juego.
¡Escojan a sus personajes y a jugar se ha dicho!
Clemente Duran
Estudiante de Derecho