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Desde 1995, año en que Los Colonos de Catán fue galardonado con el prestigioso Spiel Des Jahres Preis (“Premio al Juego del Año”, en Alemania), éste juego ha pasado a ser ya no solo uno de los juegos más conocidos, queridos y jugados a nivel mundial, sino que se ha vuelto un referente y una inspiración casi ineludible para muchos juegos que le siguieron y que le seguirán, incluyendo algunos que han ganado el mismo premio.
El juego consiste simplemente en alcanzar una predeterminada cantidad de puntos, que se obtienen durante el curso del juego a través de la construcción de pueblos, caminos, las ampliaciones aplicadas a los pueblos para convertirlos en ciudades, y con la compra de cartas que pueden acelerar los procesos anteriormente nombrados o que directamente otorguen puntos de victoria a quienes las posean. Los jugadores, por turnos, obtienen cartas de materias primas de construcción según el resultado de una simple tirada de dos dados, deciden qué recursos de los que tengan en ese turno destinarán para construcciones y desarrollo, cuáles se ahorrarán para posteriores turnos y cuáles de ellos se comerciarán y negociarán con los otros jugadores o con el propio “banco”.
La noción de tener un tablero distinto en cada partida es un factor digno de mencionar, pues las piezas hexagonales, todas ellas delicadamente ilustradas en cartón resistente, que representan cada uno de los materiales
de construcción del juego (Madera, ovejas, trigo, arcilla y piedras), pueden colocarse en distintas combinaciones, sean estas predeterminadas por los jugadores en acuerdo o mezcladas al azar boca abajo, colocándose una a una en el tablero. De este modo, cada partida será diferente para cada jugador, sin dejar de lado la posibilidad que cada uno tiene de jugar como mejor le parezca, con sus propias metas y medios. Y otra importantísima idea es pensar que el tablero mismo también se encarga de mantener a los jugadores atentos a la cantidad de cartas que posean y a las decisiones que tomen, pues los ladrones de Catán atacan cada vez que un 7 sale en la tirada de dados, afectando a todos los jugadores que tengan mas de 7 cartas en sus manos, despojándolos de la mitad de ellas. Este es un juego que premia la iniciativa y la dinámica entre los jugadores.
Con esto dicho, las horas pasan volando pensando en estrategias, tácticas y posibilidades, tanto dentro como fuera del juego. Después de una sola sesión, es difícil resistirse a jugar de nuevo inmediatamente, o al menos en no pensar en la próxima vez que los jugadores intenten conquistar la Isla de Catán. En este juego, el cielo es el límite.
Los Colonos de Catán es una joya que promete horas de entretención y un mejor desarrollo de la imaginación, y de la mente estratégica y analítica para los que decidan embarcarse en la mayor conquista de sus vidas. Al menos yo no puedo esperar a volver a intentarlo. Están advertidos, se harán adictos.
Clemente Duran
Estudiante de Derecho