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De la mano de otro alemán, que casualmente también se llama Klaus (Aunque en este caso su apellido es Wrede y su segundo nombre es Jürgen), nos llega otro ganador del premio Spiel des Jahres del año 2001. Estamos hablando del inigualable Carcassonne, juego de tablero modular (Esto significa que el tablero cambia con cada partida, muy similar a lo que sucede con Los Colonos de Catan) enfocado en la administración y colocación de trabajadores y el control de áreas. Todos estos conceptos serán explicados a continuación.
Contando con un precioso diseño y una caja pequeña y justa como presentación, Carcassonne vino a revolucionar los juegos al introducir masivamente la mecánica de tableros modulares que se construyen paulatinamente a medida que el juego avanza, terminando el juego en el momento en que la última pieza de tablero es colocada. Por turnos, los jugadores toman una pieza de tablero de una serie de pilas boca abajo y la colocan en el tablero asegurándose que calce con las piezas colocadas en turnos anteriores, para luego decidir si colocan o no a un “seguidor” de su color como un ladrón de caminos, un caballero custodiando un castillo en construcción, un granjero que trabaje los campos y distribuya alimentos a los castillos de los alrededores, o como un humilde pero decidido monje en un monasterio. En la medida en que los diversos tipos de personajes vean sus áreas de trabajo terminadas, estos reportarán directamente puntos a sus señores.
Ciertamente, el juego importa un elemento de conflicto para los jugadores más impetuosos y competitivos, puesto que los jugadores pueden invadir los caminos y castillos de sus compañeros de diversas maneras, permitiéndoles
compartir la cantidad de puntos recibidos por las distintas áreas de trabajo, o incluso pudiendo expulsar a los originales ocupantes de las rutas y fortalezas, con mayorías. Para jugadores principiantes, pensar en esas posibilidades es casi imposible, pues la mayor comodidad surge de construir tranquilamente donde uno más cómodo se encuentre. Pero para los jugadores más avanzados, pensar en dejar a los otros jugadores en paz es casi inconcebible. Así, Carcassonne rompe la barrera de ser un juego casi infantil, llegando a ser altamente estratégico y táctico. Todas estas facetas, como también las de obtención de puntos, se vuelven más complejas y profundas al agregar a Carcassonne una de sus mas de 5 expansiones disponibles, todas las cuales no solo agregan mas piezas y posibilidades al tablero, sino que además pasan a resolver dudas y fallas que las expansiones anteriores y el mismo juego básico poseen en su diseño original, las que a pesar de estar presentes, no importan a la hora de ver que Carcassonne es un juego excelente, rapidísimo, fácil de aprender y de enseñar y que brinda muchas horas de distracción y entretención, y todo con una portabilidad práctica y para nada incómoda.
Carcassonne es, junto a Los Colonos de Catan, uno de los juegos mundialmente considerados como un portal para principiantes a otros tipos de juegos de tablero, por lo que jugarlo y conocerlo es altamente recomendado. Carcassonne y sus expansiones son en sí mismo una colección completa que promete diversión por montones y un buen desarrollo de la paciencia y de modos de jugar adaptables a las situaciones imprevistas. Un absoluto “must have” para cualquier jugador y coleccionista.
Clemente Duran
Estudiante de Derecho